H. CARTER


Este año se cumple el 90 aniversario del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón.

Todos conocemos la gran proeza de Howard Carter, sin embargo hoy quiero contaros su historia, para que conozcáis la forma en la que Carter consiguió llegar hasta la tumba que disparó su fama y hace que siga perdurando en el tiempo, la tumba de Tutankhamón.




Carter nació en Londres el 9 de mayo de 1874, hijo de un pintor y perteneciente a una gran familia, con 6 hermanos y una hermana.
Howard heredó de su padre el don de la pintura, sin embargo, el pequeño Howard Carter descubrió su verdadera vocación en la casa del adinerado William Amherst, un amigo de sus padres que poseía un museo privado de antigüedades egipcias. Así pues, mientras el padre de Carter pintaba animales en casa de Amherst, Carter se maravillaba por las antigüedades. De manera que cuando el egiptólogo Percy Newberry le mencionó casualmente a su buen amigo William Amherst que andaba en busca de un joven ayudante con talento artístico para ayudarlo en su trabajo de documentación egipcia, fue casi inevitable que saliera a la luz el nombre de Howard. El muchacho quedó encantado con semejante perspectiva; había decidido ya que la vida de un pintor de animales, aunque lucrativa, no era para él. Se pasó el verano y el otoño de 1891 estudiando manuscritos en la Biblioteca Británica, y dibujando las colecciones egipcias en el Museo Británico. A sus 17 años, se separó de su familia y zarpó hacia Egipto.
Tras un período de tiempo durmiendo en el suelo fresco de las tumbas y pintando cada relieve llegó la Navidad y el campamento se dispersó,  Carter fue a alojarse con Flinders Petrie en Tell el-Amarna.
Hacían una extraña pareja puesto que Petrie era mucho más humilde que Carter, y mientras que Petrie prefería caminar largos recorridos, Carter preferia haber alquilado algún burro. Pero a Petrie no le gustaba ningún tipo de lujo innecesario que se pudiera evitar. Poco a poco Carter fue aprendiendo las técnicas de excavación. Y tras varios trabajos como pintor se le ofreció un puesto permanente en el Servicio Egip-cio de Antigüedades.Howard Carter, viviría en Luxory supervisaría todos los emplazamientos en el sur. Su primer trabajo consistió en colocar puertas en las tumbas para evitar el saqueo y la instalación de luz eléctrica en las más famosas. También investigó un incidente en la tumba de Amenofis II, donde supuestamente los guardias habían sido sobornados y habían dado paso a unos ladrones. Su principal sospechoso era Mohammed Abd el-Rassul, uno de los principales saqueadores de la época que estaba consiguiendo lucrarse a costa de los objetos que habían dejado una cultura tan grandiosa como fue Kemet.
Después de estas investigaciones, Carter se dedicó a las excavaciones.


EL DESCUBRIMIENTO DE LA TUMBA DE TUTANKHAMÓN

Todo comenzó con un hombre, Theodore Monroe Davis un hombre ya retirado que se había dejado arrastrar por la oleada de egiptomania que arrasaba por todo el mundo en esa época. Empeñado en hallar una tumba repleta de oro decidió financiar la excavación en el Valle de los Reyes encabezada por Howard Carter que por entonces era el inspector en jefe de antigüedades para el sur de Egipto. Pretendía encontrar la tumba del faraón de la XVIII dinastía Tutmosis IV. que consiguió en 1903. Después prosiguió sus investigaciones en la KV60 y en la KV20. Esta última ya era conocida por otros egiptólogos pero nadie había puesto demasiado interés en ella, debido a que los pasadizos estaban bloqueados. Carter decidió despejar dichos pasadizos repletos de escombros y lodo. Tras un duro trabajo, quedaron despejados, y pudieron avanzar hacia la cámara mortuoria doble. Sin embargo allí el techo se había derrumbado, con lo que el suelo se cubrió de escombros. Los hombres se pusieron de nuevo a trabajar duro. Las condiciones de trabajo no eran muy buenas.

"[...] el aire estaba tan enrarecido y el calor era tan extremo que las velas que llevaban los trabajadores se detenían y no proporcionaban luz suficiente para permitirles continuar con su trabajo;por lo tanto nos vimos obligados a instalar luz eléctrica, con lámparas de mano... En cuanto descendimos unos cincuenta metros,el aire se hizo tan nauseabundo que los hombres no podían trabajar. Además, durante siglos los murciélagos habían construido innumerables nidos en los techos de los corredores y cámaras, y sus excrementos estaban tan secos que el más mínimo movimiento de aire hacía que los corredores se llenaran de una materia negra y esponjosa que tapaba las narices y las gargantas de los hombres, haciendo que les resultara muy difícil respirar."

Cuando lograron avanzar pudieron ver que aquella tumba constaba de cuatro corredores escalonados, unidos por tres cámaras y tres almacenes muy pequeños. Había dos sarcófagos de cuarcita amarilla, ambos destinados en principio a Hatshepsut aunque posteriormente uno de ellos le fue asignado a Tutmosis. Era evidente que Hatshepsut había muerto antes de que pudiera acabarse su tumba.
Cuando se trasladó a Howard Carter al norte de Egipto debido a un incidente con unos franceses, sin embargo, esa zona no era del agrado de Carter. Así pues, en ocutbre de 1905 dimitió y comenzó una nueva vida como como artista y marchante de antigüedades a tiempo parcial.
Davis continuó excavando con la ayuda de los inspectores que lo sustituyeron en el sur, descubrieron la momia de Smenkhkare el hermano de Tutankhamon, y fue allí en su tumba donde pudo leer el nombre de dicho faraón. A partir de ahí Davis deseaba encontrar su tumba, como sabemos esto no fue posible, pero si logró encontrar gran número de artefactos funerarios pertenecientes al joven faraón.
Cuando todos creían que ya nada podrían encontrar en el valle de los reyes, porque todas las tumbas estaban saqueadas, un hombre pensaba lo contrario y todavía tenía la esperanza de hallar algo. La tumba del faraón niño, Tutankhamón.

Es aquí donde encontramos a la figura de George Herbert, lord Carnarvon, un conde aficionado a la velocidad de los automóviles, hasta que un día, un accidente en coche lo dejo totalmente debilitado. Sus médicos, preocupados por los efectos del húmedo invierno británico, le recomendaron entonces una visita a Egipto. Y como muchos, enseguida sucumbió ante los encantos de Egipto y comenzó a financiar excavaciones. En 1909 empezó a excavar en Tebas con Howard Carter que ya se había cansado de la vida como artista, y acudió con la recomendación de Gaston Maspero.
Tras una serie de trabajos durante algunos años, y con alguna que otra decepción, Carter no perdía la esperanza. Así, el 1 de noviembre de 1922, encontró una zona intacta sin explotar y una tumba con los sellos reales intactos. Envió rápidamente un telegrama a Carnarvon, que se hallaba en Londres, e hizo prometer a los trabajadores que lo mantuvieran en secreto.
Carter impaciente tuvo que esperar semanas hasta la llegada de Carnarvon y su hija. En cuanto despejaron la escalera principal, no tardaron en poder leer el nombre del propietario de la tumba. Tutankhamón. Pudieron comprobar que el sello había sido roto en dos ocasiones y lo habían vuelto a sellar, esto era debido a dos robos en la antigüedad. Para evitar futuros robos los guardias debieron tapar el pasillo con escombros y trozos de caliza. En el segundo robo los ladrones lograron entrar en todas las salas, salvo en la de la momia, que era el objetivo de estos pues pretendían llevarse los amuletos y joyas, materiales ligeros para poder llevarse comodamente y vender en el mercado negro. Pero de nuevo, fueron descubiertos y la tumba volvió a ser cerrada.
Lo que verdaderamente dificultó el trabajo de Carter fue el destino. Ya que al morir repentinamente y con tan solo 19 años el joven Tutankhamon, tuvo que ser enterrado en una pequeña tumba. La insignificante entrada de la tumba se pasó fácilmente por alto. Los constructores que trabajaban en la tumba de Ramsés IVse olvidaron completamente de él. Permitieron que los escombros de sus excavaciones cubrieran la entrada de la tumba, y luego construyeron sus cabañas sobre el túmulo. Eso, más que las medidas oficiales de seguridad, fue lo que salvó la sepultura de Tutankhamón para Howard Carter. Tras todos los escombros se produjo al fin el momento deseado:

"Despacio, desesperadamente despacio para los que lo contemplábamos, se sacaron los restos de cascotes que cubrían la parte inferior de la puerta en el pasadizo y finalmente quedó completamente despejada frente a nosotros. El momento decisivo había llegado. Con manos temblorosas abrí una brecha minúscula en la esquina superior izquierda. Oscuridad y vacío en todo lo que podía alcanzar una sonda demostraba que lo que había detrás estaba despejado y no lleno como el pasadizo que acabábamos de
despejar. Utilizamos la prueba de la vela para asegurarnos de que no había aire viciado y luego, ensanchando un poco el agujero coloqué la vela dentro y miré, teniendo detrás de mí a Lord Carnarvon, Lady Evelyn y Callender que aguardaban el veredicto ansiosamente. Al principio no pude ver nada ya que el
aire caliente que salía de la cámara hacía titilar la llama de la vela, pero luego, cuando mis ojos se acostumbraron a la luz, los detalles del interior de la habitación emergieron lentamente de las tinieblas: animales extraños, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro.Por un momento, que debió parecer eterno a los otros que estaban esperando, quedé aturdido por la sorpresa y cuando Lord Carnarvon, incapaz de soportar la incertidumbre por más tiempo, preguntó ansiosamente: « ¿Puede ver algo?», todo
lo que pude hacer fue decir: «Sí, cosas maravillosas». Luego, agrandando un poco más el agujero para que ambos pudiésemos ver, colocamos una linterna.[...] En aquel momento el tiempo como factor de la vida humana perdía todo significado.
Han pasado tres o cuatromil años quizá desde que un pie humano pisó por última vez el suelo en que uno
está y, sin embargo, al notar las señales recientes de vida a su alrededor —el recipiente medio lleno de argamasa para tapiar la puerta, la lámpara ennegrecida, la huella de un dedo sobre la superficie recién pintada, la guirnalda de despedida arrojada sobre el umbral— uno siente que podría haber sido ayer. El mismo aire que se respira, que no ha cambiado a través de los siglos, se comparte con aquellos que colocaron la momia allí para su descanso eterno. Pequeños detalles de este tipo destruyen el tiempo y uno se siente como un intruso."



EGIPTOMANIA
Al día siguiente despejaron la entrada a la tumba, e instalaron luz eléctrica. Entonces fue cuando Carter vio la magnitud de lo que allí dentro había, una lista innumerable de objetos. Tenía ya en su poder la colección más importante de objetos reales que se recobraría nunca de Egipto. No tardaron en llegar numerosos expertos, debían hacer un gran trabajo de transportación y conservación de los tesoros. No consiguieron despejarla completamente hasta 1932 (ese mismo año se estrenó la película de la momia de Boris Karloff inspirada en este descubrimiento) entonces llego la gran ola de la egiptomania, las casas se decoraban con estilo egipcio, todo el que podía permitírselo viajaba al mismo Valle de los Reyes, las avalanchas de turistas llegaron a Egipto. Todo esto dificultaba el trabajo, las oleadas de visitantes y periodistas hacían del trabajo un suplicio. Agobiados se vieron obligados a interrumpir las excavaciones y darse un descanso.

¿MALDICIÓN DE TUTANKAMÓN?.....LA RESPUESTA ES ¡¡¡NO!!!
En su viaje a Lord Carnarvon le pico un mosquito en la mejilla, algo que es normal en el Nilo, sin embargo, accidentalmente Carnarvon se arrancó la costra con la cuchilla mientras se afeitaba y no tardo en encontrarse mal. Su débil  frágil salud (recordemos que estaba en Egipto por consejo de sus médicos) no pudo con  la grave infección y no tardó en sucederle una neumonía que acabo con su vida sin poder terminar de vivir el momento glorioso de ver la momia de Tutankhamón. A partir de su muerte la imaginación se disparó por las mentes de todas las personas y comenzaron a relacionar su muerte con la tumba del faraón. Y de nada sirvieron las continuas explicaciones del mismísimo Carter que alegaba que ni en la tumba había venenos, ni contaminantes, ni maldiciones. En 1934, el egiptólogo estadounidense Herbert Winlock intentó rebatir la teoría de la maldición mediante el estudio de los hechos. Investigó quienes habían estado presentes, cuantos habían muerto y ese tipo de asuntos. Al final de su estudio llegó a la conclusión de que lejos estaba aquello de una maldición. Pero aún así la gente siguió difundiendo los rumores de la maldición.

A la vuelta, el trabajo les esperaba. En aquella antesala descubierta se hallaba una puerta. Debían echar abajo el tabique que separaba la cámara mortuoria de la antecámara. Una vez dentro debían llegar hasta el sepulcro que guardaba la momia. A su paso se hallaban otros 3 sarcófagos.
Una vez conseguido el 12 de febrero de 1924:

"¡El momento decisivo había llegado! ¿Qué había bajo el cuarto sepulcro y qué contenía?... Con creciente nerviosismo descorrí los cerrojos de las últimas puertas, que no estaban selladas;éstas se abrieron despacio, y ahí, ocupando por completo el interior, e impidiendo eficazmente cualquier progreso mayor, se hallaba un gigantesco sarcófago de cuarcita amarilla, intacto, con la tapa firmemente sujeta aún en su sitio, justo como las devotas manos lo habían dejado. Desde luego fue emocionante contemplar el espectáculo, que realzaba el sobrecogedor contraste con el destello del metal de los sepulcros que lo protegían."

Así fue como consiguió ver por primera vez el rostro del joven faraón. Por culpa de los excesivos ungüentos su momia estaba pegada a la máscara y al sarcófago, hecho que complicaba las cosas. Debían manipularla con ínfimo cuidado para no causar daños.
 Hoy en día Tutankhamón reposa de nuevo en su féretro en elvalle de los Reyes. Es el único de los faraones de Egipto —aparte,por supuesto, de los que siguen sin descubrirse— que todavíayace en su tumba original.
En su tumba también se hallaron dos fetos que habían padecido de la deformidad de Sprengal, una enfermedad que provocaba espina bífida y escoliosis. Al parecer, hijos de Tutankhamón.
Los siguientes años se dedicó principalmente a documentar el hallazgo y preservar la tumba. Pero su salud empezaba a resentirse, padecía los inicios de la enfermedad de Hodgkin, nunca llegaría a terminar su obra. Howard Carter murió en Londres el 2 de marzo de 1939.


























Bibliografía:    Tyldesley Joyce - Los Descubridores Del Antiguo Egipto
                          Howard Carter. La tumba de Tutankhamón.

 ☼`·.,¸¸,.·´¯ ▲•Neith•▲ ¯`·.,¸¸,.·´•▲Tras las arenas del tiempo▲ ·.·´¯`·.·☼


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