30 jul. 2012

Canto del rey Autef



Este es el testamento de este excelente soberano, de maravilloso destino:

Las generaciones se desvanecen y desaparecen,
otras toman su lugar, desde los tiempos de los ancestros,
los dioses que vivieron en otro tiempo,
y reposan en sus pirámides.

Los nobles y los afortunados
en sus tumbas yacen amortajados.
Habían levantado casas, en lugares que ya no existen.
¿Qué ha sido de ellos?

He oído las palabras
de Imhotep y Hardedef
que se citan en proverbios
y que a todo sobreviven.

¿Qué fue de esos lugares que les pertenecieron?
Los muros se han derrumbado,
Las plazas han desaparecido,
Como si no hubiesen existido.

Nadie regresa de allí para decirnos su suerte,
para contar de qué carecen,
y apaciguar nuestro corazón, hasta que nosotros lleguemos
a ese lugar, al que fueron.

Que tu corazón, pues, se apacigüe.
El olvido es saludable.
Obedece al corazón,
tanto tiempo como vivas.

Ponte mirra en la frente,
Cúbrete de fino lino,
Perfúmate con verdaderas maravillas,
que parte son de la ofrenda divina.

Aumenta tu bienestar,
para tu corazón no marchitar.
Sigue tu deseo y tu dicha,
cumple tu destino en la tierra.

No llenes de apuro tu corazón,
Hasta el día en que el lamento fúnebre te alcance,
Quien tenga el corazón cansado su grito no oirá,
su grito a nadie la tumba evitará.

Haz, pues, del día una fiesta,
y no te canses de ella.
Mira, nadie se lleva consigo sus bienes,
Mira, nadie regresa una vez que se fue.




☼`·.,¸¸,.·´¯ ▲•Neith•▲ ¯`·.,¸¸,.·´•▲Tras las arenas del tiempo▲ ·.·´¯`·.·☼

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